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El quiteño perdió el apego a las esculturas de la ciudad.

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El quiteño perdió el apego a las esculturas de la ciudad.

El Comercio 

13 de febrero del 2016/ Érika Guarachi.

Grafitis con colores chillones que afean la estatua. Resquebrajaduras que demuestran que el monumento ha sido abandonado. Y peor aún, la indiferencia del peatón, del quiteño que ya no sabe, o no quiere saber, por qué ese
monumento está ahí.

Quito no ha recuperado el gran ritmo de producción de arte público que tuvo entre 1992 y 1998,cuando se crearon y colocaron 122 esculturas y 51 murales en el Distrito. En total, hay 380 esculturas distribuidas en la capital, de ellas 100 están en reparación, según la Unidad de Espacio Público.

La última obra se entregó en enero, en el bulevar de La Carolina. Son 13 esculturas.

Aunque el Municipio anuncia la entrega de nuevas obras para este año, el urbanista Hernán Orbea considera que hay una crisis en la producción de monumentos que además se expresa en la manera en la que las personas se apropian de esos objetos. Monumento viene del latín ‘monumentum’ y evoca al recuerdo.

“La sociedad debe sentirse identificada con lo monumental y es probable que en la actualidad al ciudadano le
resulte más atractivo celebrar lo cotidiano, porque lo siente más suyo, más próximo de imaginar y alcanzar”, expresó
Orbea el referirse al daño en los monumentos.

Para leer más o descargar el artículo completo hacer clic a continuación:  el-comercio_13_02_2016

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