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El patrimonio moderno de Quito será inventariado

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El Comercio

10 de febrero de 2017 / Patricia Carolina González

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A la fecha no hay un cálculo de cuántas edificaciones pertenecerían al patrimonio moderno. En principio se tomarán como referencia aquellas obras que recibieron el Premio Ornato –distinción que se otorga a obras que constituyan un aporte a la urbe–.

Para 2013, cuando se cumplieron los 100 años del premio, 138 propiedades habían sido reconocidas, pero no todas pertenecían a arquitectura moderna, aclara Ángelica Arias, directora del IMP. El libro ‘Quito: 30 años de Arquitectura Moderna (1950 – 1980)’, dirigido por el arquitecto Hernán Orbea, hizo una selección de 163 obras de interés de la arquitectura moderna.

Diana Araujo, asesora técnica del instituto, explica que la ficha que está en revisión evaluará la intención de diseño y si este se ha respetado a lo largo del tiempo, el aporte a la ciudad, la tipología (características de la edificación), los cambios que ha experimentado, el valor simbólico e histórico y si el sistema constructivo responde a su tiempo.

La arquitectura moderna llegó a Ecuador, y específicamente a Quito, con la migración europea de las primeras décadas del siglo XX y paulatinamente fue marcando un cambio importante en el desarrollo urbano. Se distingue por su simplicidad, por un diseño de líneas rectas y volúmenes cubos, por una producción industrial, con la utilización del hormigón como material estrella.

“Es generosa en sus espacios, con una estética que, pensada en el contexto, acopló tecnología de innovación que permitió una arquitectura masiva y la edificación de altura en la ciudad”, explica Orbea, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

La contemporánea es más rica en tecnología y favorable a los revestimientos. Además, “va de la mano con el rendimiento financiero de la obra, que se logra con la reducción de espacios y buscando mayores alturas”, agrega el arquitecto.

El inventario no solo será un registro histórico para la ciudad. La asesora técnica del IMP aclara que el patrimonio debería ser entendido como un recurso para el desarrollo socioeconómico. En cuanto al mantenimiento, al estar inventariados, los propietarios reciben asesoramiento técnico.

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Para leer más o descargar el artículo completo haga clic a continuación: El_Comercio_09-feb-2017

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